Los fumadores huelen mal y quienes no lo son lo perciben cuando están a su lado, ya sea en el bus, el metro o cuando entran en un ascensor.

Normalmente, los fumadores no son conscientes del mal olor que desprenden cuando han acabado de fumar ni del rechazo que provocan en la gente.

Ya que nos arreglamos escogiendo la ropa o nos ponemos un perfume… ¿por qué no dejar de fumar para eliminar definitivamente el mal olor del tabaco?

Lina Mur nos propone en el ameno manual ‘Sería genial oler a limpio’ una forma práctica para dejar de fumar, valiéndose de esta poderosa razón que es el olor. Porque realmente, ¿quién desea oler mal? ¿No vale la pena acabar de una vez por todas con los malos olores?

Si eres fumador y hasta ahora no habías encontrado una razón de peso para dejar de fumar, este es tu libro.